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Evangélicos editar

Los grupos cristianos evangélicos se caracterizan por otorgar la preeminencia máxima a los evangelios y en general a las escrituras bíblicas en la forma de entender el cristianismo. La lectura directa de la Biblia es fundamental y uno de los primeros empeños de Lutero, el líder religioso que puso en marcha la Reforma en el siglo XVI, de la que derivan en mayor o menor grado de identificación los grupos cristianos evangélicos, fue traducir la Biblia para que pudiese ser leída por el máximo número posible de personas, más allá del grupo de los eclesiásticos, como ocurría entre los católicos y los ortodoxos. Los evangélicos no aceptan que el papado, las decisiones conciliares o en general la tradición, tengan preeminencia sobre las escrituras, y si una institución (como el papado), una doctrina (por ejemplo la de la transubstanciación durante la misa del pan y el vino en el cuerpo y sangre de Cristo) o una práctica ritual determinada (como el culto a los santos o a la Virgen) no tienen confirmación explícita en las escrituras no les resulta aceptable como genuinamente cristiana.

No existe una denominación plenamente satisfactoria para englobar a estos grupos de cristianos que derivan en mayor o menor medida de la Reforma puesta en marcha por Lutero y Calvino. Se suele utilizar el término histórico protestantes, pero para algunos puede llegar a resultar insatisfactorio (por la carga estigmatizadora que se le asoció, especialmente en el pasado, en ciertos lugares, por ejemplo en España), así que evangélicos aparece como un término de consenso que, por ejemplo, ha tenido gran aceptación en España, donde un gran número de iglesias de múltiples denominaciones se ubican bajo el paraguas institucional de la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España (FEREDE) y lo hicieron con anterioridad en la Comisión de Defensa Evangélica. De todos modos, en la actualidad el término protestante es reivindicado en España en particular por quienes quieren dejar en evidencia la implicación secular, truncada por la acción de la Inquisición, de estas formas de cristianismo en la historia de España y no solo en épocas recientes.

El cristianismo evangélico, a diferencia del católico (aglutinado por el papado) o el ortodoxo (cohesionado por los concilios y sínodos, obispos y patriarcas), otorga un papel básico a la comunidad de fieles y por tanto tiende a generar estructuras colectivas variadas con muy numerosas iglesias dotadas de un alto grado de independencia entre ellas, que buscan expresar las diversas sensibilidades que surgen en el tiempo y el espacio. Frente a las denominaciones más antiguas, surgidas en Europa en los siglos XVI y XVII, como los luteranos, calvinistas (reformados o presbiterianos), congregacionalistas, anglicanos o metodistas (todos ellos englobados en ocasiones en la denominación de protestantismos históricos), han surgido o se han desarrollado posteriormente y en especial desde el siglo XIX, particularmente en Estados Unidos (y expandido desde allí), formas de cristianismo evangélico con vocación de independencia respecto de las anteriores y que han cobrado un gran auge. Las más numerosas son las iglesias bautistas y las pentecostales y en general el movimiento carismático, pero hay que tener en cuenta que los grupos evangélicos son muy numerosos y variados y encauzan muy diversas sensibilidades y ámbitos de acción comunitaria y múltiples modelos de organización. Por ejemplo, los cuáqueros o las Asambleas de Hermanos optan por modelos muy congregacionales, los amish por la muy llamativa renuncia (en grados diversos) a los aspectos materiales de la modernidad (como el uso de la electricidad o el motor de explosión), mientras que por su parte el Ejército de Salvación se ha concentrado en la asistencia a la marginación social como una acción de misión organizada según una estructura de tipo militar.

En la actualidad las iglesias que crecen de modo más notable son las pentecostales (y carismáticas), que aglutinan a más de un tercio de los evangélicos del mundo. En el siglo XIX, las que mayor desarrollo tuvieron, como consecuencia del auge mundial del Imperio británico, fueron las iglesias anglicanas-episcopalianas, mientras que en buena parte del siglo XX fueron las iglesias bautistas las que más crecieron. En la actualidad también hay que tener en cuenta las tendencias interdenominacionales en muchas iglesias, consistentes en potenciar las relaciones de acercamiento entre diferentes denominaciones, destacando las afinidades respecto de las diferencias o incluso la creación de espacios comunes (por ejemplo de culto) más allá de las diversas denominaciones. También es muy importante en la actualidad la tendencia entre los grupos evangélicos hacia la potenciación de la independencia entre las iglesias que ha llevado al auge de los cristianismos independientes, en ocasiones muy difíciles de diferenciar de los cristianismos evangélicos.

El número de evangélicos en España es destacado y está en crecimiento. Si se tuviese en cuenta de modo generoso y extenso a la importante población extranjera turística de larga duración (en particular en Baleares, Canarias y el litoral mediterráneo), a la que se ofrecen servicios religiosos en sus lenguas de origen, probablemente el número total de implicados superaría al de los musulmanes, pero hay que tener en cuenta que se trata de participantes que cambian mucho a lo largo del tiempo aunque de domingo a domingo se mantenga una asistencia parecida (salvo en las épocas de temporada turística alta). Desde 1992 el cristianismo evangélico goza de una posición legal privilegiada en España como consecuencia del Acuerdo suscrito entre la  Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España (FEREDE) y el Estado español, que tiene en cuenta el arraigo particular de estos modelos de entender el cristianismo en España, a pesar de las sistemáticas persecuciones de que fueron objeto desde la época de la Reforma luterana hasta tiempos muy recientes.

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